Cómo funciona el mínimo
Cada mes, la entidad emisora exige un pago mínimo que generalmente equivale a un porcentaje del saldo (entre 3% y 10%). Si pagas ese monto, evitas la mora y el banco considera la cuenta al día.
El problema es que este pago, con tasas altas, apenas cubre los intereses del período. El capital baja muy lentamente o no baja en absoluto.
El problema del mínimo decreciente
A medida que el saldo baja (lentamente), el mínimo también baja. Cada mes pagas menos, lo que parece una ventaja pero hace que el proceso se extienda indefinidamente. Es una trampa de diseño: el banco no tiene incentivo para que pagues rápido.
Ejemplo concreto: deuda de $100.000 a TNA 120%, mínimo del 5%
Primer mes: interés = $10.000. Mínimo = $5.000.
El pago no cubre ni los intereses: la deuda crece en lugar de bajar.
Con estas condiciones, pagando solo el mínimo la deuda nunca se cancela.
Con una tasa más moderada el resultado igual es preocupante
Supón una deuda de $80.000 a TNA 60% (5% mensual), con un mínimo del 5% del saldo. El primer mínimo sería $4.000, y el interés del primer mes $4.000. Apenas cubrís los intereses: el capital no baja.
Para que la deuda baje, el pago mensual debe superar el interés del período. Con TNA 60%, cada $1.000.000 de deuda genera $50.000 de interés mensual. Si el mínimo es menos que eso, la deuda crece.
La solución: fijar un monto constante
La clave es pagar un monto fijo mensual, no un porcentaje decreciente del saldo. Si pagas siempre el mismo importe que el primer mínimo, el efecto sobre la deuda es completamente distinto: el saldo baja de manera constante y predecible.
Acción concreta: calcula hoy cuál es tu pago mínimo inicial.
Comprométete a pagar ese mismo monto todos los meses, aunque el banco te pida menos.
Si puedes pagarlo al doble, el plazo se reduce drásticamente y los intereses totales bajan a la mitad.
Cuándo tiene sentido pagar el mínimo
Hay situaciones donde pagar el mínimo es la única opción viable: un mes de gastos extraordinarios, una emergencia, una transición entre trabajos. El mínimo existe precisamente para eso: para no entrar en mora cuando no tienes más margen.
El error es convertir el mínimo en el hábito permanente. Ese es el punto donde la deuda deja de ser una herramienta y se convierte en una carga que crece sola.